Foco en las Miradas
...o lo que me deja la materia y los aportes que brinda respecto a la construcción del rol docente.Todo el trabajo realizado y la última parte sobre la ESI, se presenta como una oportunidad para resignificar las miradas y romper con las representaciones sociales e individuales que se han construido en torno al cuerpo y la sexualidad. A lo largo de la historia, estas representaciones han estado basadas en una lógica binaria y dicotómica, imponiendo modelos, normas y mandatos jerarquizados que privilegian lo masculino sobre lo femenino.
La educación sobre el cuerpo y la sexualidad han sido objeto de control, disciplina y represión, y cualquier expresión que no se ajuste al mandato social es considerada negativa. Los discursos dominantes buscaban normalizar saberes y fabricar formas estandarizadas de ser sujeto. Las instituciones sociales, como la familia y la escuela, desempeñan un papel importante en la formación de hábitos y conductas, y el cuerpo no escapa a esta normalización, ya que todas nuestras experiencias pasan por él.
El recorrido realizado nos invita a reflexionar sobre cómo las regulaciones y adiestramientos impactan en nuestra subjetividad y en la construcción de nuestra identidad, determinando la forma en que vivimos y experimentamos nuestra cotidianidad y nuestras interacciones con los demás y con el mundo. Nos invita a cuestionarnos ¿cómo educamos? ¿cómo se educan los cuerpos para encajar en el escenario social?, y qué lugares ocupan los cuerpos de mujeres, hombres y otras identidades en los espacios colectivos, y qué influencia tienen las normas en la construcción subjetiva de la sexualidad.
Es necesario una mirada reflexiva sobre las regulaciones sexogenéricas que afectan a hombres, mujeres y otras identidades sexuales, y pensar desde qué perspectiva se miran las diferencias. Debemos entonces, abrir un espacio de diálogo y reflexión crítica sobre todas estas cuestiones, para poder construir nuevas formas de existir y vivir nuestras corporalidades, liberadas de los estereotipos y mandatos impuestos.
En conclusión, este recorrido representa una oportunidad para desafiar las normas y miradas preestablecidas. Nos invita a cuestionar los roles de género, las expectativas sociales y las regulaciones que condicionan nuestra forma de vivir y relacionarnos tanto en el ámbito educativo, como en la vida social. A través de una educación que promueva la igualdad, el respeto y la aceptación de la diversidad, podemos construir una sociedad más inclusiva y libre de prejuicios en relación con la sexualidad y el cuerpo.

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